Cristina Fernández

La importancia de saber elegir

El número de ciudadanos que compran productos ecológicos crece de forma considerable cada año: España ya se sitúa entre los 10 mercados mundiales que más alimentos bio consume. El perfil del consumidor ecológico ha ido variando: ha pasado de estar anclado entre los 35 y los 50 años a abrirse a los menores de 35. Precisamente, el aumento del consumo interno se debe sobre todo a los millennials, la generación de las personas nacidas entre 1980 y 2000, tal y como revela el informe anual El sector ecológico en España 2018 de la asesoría especializada en agroalimentación ecológica Ecological.bio. “Los millennials se han convertido en el principal consumidor bio nacional. Su mayor concienciación hacia hábitos de compra y consumo más saludables, el hecho de ser los nuevos padres de núcleos familiares y su previsible mayor renta disponible influirá positivamente en los datos de consumo nacionales”, recoge el estudio. Así pues, el consumidor ecológico es más joven, está más preocupado por la salud y tiene mayor concienciación social y medioambiental.

Según los resultados del último Barómetro de Percepción y Consumo de los Alimentos Ecológicos, publicado este año por el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (DARP) de la Generalitat de Cataluña, además se observa una relación directa entre el nivel de estudios y el porcentaje de compradores de productos eco. El 51,7% de catalanes con carrera universitaria afirma haber comprado alimentos bio.

Los consumidores eco están bien informados y son fieles, como se vio durante la crisis económica de 2008 y tras la llegada de la pandemia de la COVID-19. De hecho, durante los meses de confinamiento, el sector de la alimentación ecológica experimentó un aumento de las ventas, sobre todo en productos frescos, ‘superalimentos’ y complementos alimenticios.

¿Qué compra el consumidor ecológico?

Los artículos más demandados son los productos frescos. Es esta categoría la que atrae a nuevos consumidores. Fruta, verdura, huevos y lácteos lideran el ranking. A medida que consolidan su consumo, pasan a incluir mieles, mermeladas, repostería, legumbres y carne.

En Cataluña, y a falta de datos de otras comunidades, los alimentos ecológicos más consumidos durante el pasado año siguen siendo la verdura y las legumbres (que representan el 77% del total), los huevos (72%) y la fruta (70%). A continuación, la leche, yogures y quesos (59%) y la carne (50%). Les siguen los productos secos como el pan, los cereales y la pasta (48%), cuyo consumo ha aumentado un 7,5% en los últimos cinco años tras conseguir su tope en 2009 (52,6%). El aceite (32%), el vino (12,5%) y la comida preparada (10,1%) cierran el listado.


"El consumidor ecológico es más joven, está más preocupado por la salud y tiene mayor concienciación social y medioambiental"


¿Por qué escoger productos ecológicos?

Los ciudadanos compran productos bio sobre todo por motivos de salud, ya que consideran que son más saludables y nutritivos, tienen más sabor y son respetuosos con el entorno, ya que se cultivan sin sustancias químicas de síntesis. En Cataluña, durante 2019 destaca el fuerte crecimiento de personas que afirman consumir artículos bio por razones medioambientales (23,5%). Los consumidores reclaman cada vez más que sean también de proximidad.

El mayor obstáculo con el que se encuentran los ciudadanos a la hora de elegir productos eco es el precio. En el Barómetro de la Generalitat, manifestaban que hay un sobreprecio respecto a los alimentos no eco: según el tipo, los consumidores creen que pagan entre un 20 y un 33% más por los ecológicos que por los convencionales.


"El coste real de los alimentos producidos convencionalmente es el doble del precio de mercado"


Es verdad que es más elevado comprar, por ejemplo, fresas ecológicas que convencionales, pero, ¿pagamos el coste real de los alimentos producidos convencionalmente? En el trabajo El coste oculto de la comida en Reino Unido de la organización Sustainable Food Trust, los expertos calcularon que el coste real de los alimentos producidos convencionalmente es el doble del precio de mercado. Porque ocultan gastos causados por el modelo de agricultura y ganadería convencional, un precio que acabamos pagando los consumidores indirectamente mediante impuestos, seguros médicos, subsidios al sector agrícola y ganadero, y pérdida de ingresos.

¿Es la pandemia del coronavirus una oportunidad para cuidar de nuestra salud y de nuestro planeta apostando por productos ecológicos? Estos meses hemos visto que hay una parte de la población que está cada vez más concienciada y ha decidido comprar bio. La tendencia es toda una incógnita: los ciudadanos buscan salud y seguridad con alimentos más limpios, pero la desaceleración económica puede ser a la vez un freno para la expansión del mercado.
Semana BIO 2020: del 17 al 25 de Octubre. Porque consumir productos ecológicos debería ser el resultado de la concienciación de sus enormes beneficios y de nuestro amor y respecto por el Planeta; no una consecuencia de las tendencias impuestas por la industria alimentaria.
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